Primer encendido, el más importante

Primer encendido, el más importante

La primera vez que me enciendas será un momento muy especial.  No soy solo una llama: soy un signo de esperanza y oración.

Cuando acerques el fuego, hazlo con ternura. Mi mecha, libre de plomo, está preparada para recibir la luz, pero necesita de tu cuidado. Inclíname suavemente y protégeme unos instantes de las corrientes de aire, hasta que la llama abrace la cera y cobre vida.

Si lo haces con calma y amor, permaneceré encendida para acompañarte en tus oraciones, iluminando tus días y disponiendo tu corazón para el encuentro con la Luz que ha de venir.

Procura encenderme por al menos 30 minutos (si soy un cirio de oración).
Si mi mecha forma un pequeño capuchón, apágame, corta esa sección y vuelve a encenderme.

Recuerda que no conviene mantenerme encendida por un tiempo demasiado prolongado, pues me consumiría con mayor rapidez y podrían presentarse estos cambios:

• Mi mecha se debilita.
• Mi llama se vuelve inestable.